RENE ORLANDO HOUSEMAN

 

Por Luis Carlos Ruiz

żEl más grande? żMás ídolo que Masa? Será opinable, pero de lo que no cabe duda, es que fue elegido por nuestros hinchas como el mejor jugador de la historia quemera.
Santiagueño de La Banda, nació el 19 de julio 1953, aunque porteño y villero por adopción.
Su carrera deportiva se inicia en Excursionistas, otro de sus amores, Club con el que logra el ascenso en 1972. Durante un breve lapso lo hace en Defensores de Belgrano, para recalar a comienzo del año 1973 en Huracán.
Su debut en nuestro primer equipo se produce a principios del campeonato metropolitano contra Argentinos Jros. a quien vencemos por 6 a 1.

El primer gol con los colores del Globo lo convierte un 9 de marzo de 1973 en Rosario contra Newells, en esta oportunidad la victoria es por 2 a 0, en tanto, que el último lo hace en Córdoba a Belgrano , donde también ganamos por 2 a 1.
En Huracán juega desde 1973 a 1981 y en el 83, en total 266 partidos marcando 108 goles. También lo hace en 1981 en River, Colo Colo, Puebla de México e Independiente en 1984 donde estuvo sólo en tres partidos
.
Viste la camiseta nacional en 55 oportunidades y convierte 13 goles y de ello, es el jugador de Huracán que más veces la luce.
Participa del Mundial 1974, realizado en Alemania, donde anota 3 goles: contra Italia, Haití y Alemania Oriental.
También lo hizo en el Mundial 1978, convirtiendo un solo gol en el partido que Argentina le ganó a Perú 5-0 disputado en la cancha de Rosario Central.
Haciendo justicia una encuesta realizada por el diario Clarín del año 1999, lo elige como titular de la Selección Nacional del siglo entre cien futbolistas.
La prensa no escatima elogios para este jugador genial, calificándolo como: Jeroglífico indescifrable para sus marcadores, wing extraordinario, liviano y rápido como un gorrión
żLoco?, probablemente sí, en la medida que aceptamos que todos los genios tienen algo de idos.
ż Loco?, cariñosamente y como sinónimo de atorrante, seguramente sí y si no que lo digan: Vladislao Cap: quién como técnico de la selección, en 1974 y en Wembley, lo llamó para que iniciara los ejercicios de calentamiento. Sin embargo René no estaba en el banco. Perplejo lo vio aparecer a los pocos minutos; se había ido a fumar un cigarrillo al vestuario; o los dirigentes de Huracán, cuando se enteraron que se había vuelto a la villa, porque no aguantaba más vivir en un departamento que le habían puesto a su disposición en Uspallata y Saenz; o los técnicos y dirigentes, ante sus escapadas de las concentraciones y de cara a sus explicaciones públicas: "... no soy mala persona. Lo que pasa es que no nací para estar preso".
Pero más allá de esto que puede ser anecdótico, para muchos, el Garrincha blanco o el Garrincha argentino, en cuanto a sus habilidades futbolísticas, no sólo fue reconocido por el público en general y toda la prensa especializada, si no además por quienes fueron sus compañeros y el conductor de ese fantástico equipo de 1973.
En tal sentido podemos leer declaraciones de Alfio Basile ".. contábamos con un pequeño genio. Ese genio era el Loco Houseman. Un jugador fuera del canón común de un futbolista"; o de Carlos Babington "Al Loco era muy difícil encontrarle un defecto. Le pegaba con los dos pies igual, era guapo, era goleador, cabeceaba muy bien, daba pases de gol como nadie. El Loco hacía todo bien, Era un grande de verdad... Era un mago. No se repetía nunca. Siempre estrenaba una gambeta nueva"; o del técnico César Luis Menotti "Una mezcla de Maradona y Garrincha..."
Fueron muchos sus goles, algunos notables como el que le convierte a Italia en el Mundial de Alemania o a Vélez luego de eludir a toda la defensa y definir con un caño al defensor Correa, pero para los Quemeros hay uno que es especial.
Y no es otro, que aquel que luego de gambetear a los hermanos Killer y ante una devolución de Roque Avallay, pegándole a la pelota como viene, la clava en un ángulo del arco de Rosario Central. GOLAZO, al punto, que la propia platea rosarina lo aplauda de pié.
Tanta magia, tanto fútbol, tantas alegrías, pero por sobre todo, tanto amor por el Globo, hacía necesario de nosotros, su público más preciado, un reconocimiento de gran transcendencia, que permitiera a los Quemeros mostrarle a él mismo y a todos, cuánto lo queremos.
No eran suficiente los aplausos, que su sola presencia en el Palacio Ducó, despertaba en los hinchas, ni que un fanático moderno como Ariel Minimal, guitarrista de los Fabulosos Cadillac y Pez, le compusiera una canción.
Tampoco lo fue la entrega en el medio de la cancha de una plaqueta recordatoria de su paso y subsiguiente ovación, el 22 de agosto de 1994 antes del comienzo del cotejo Huracán:2 c/Banfield: 0, previo a ir a Avellaneda, con la íntima invocación de que su genio y figura contagiara a quienes pelearían en el próximo partido por la obtención de otro campeonato.
Y ese día le llegó el 18 de Junio de 2001.
El Ducó se vistió de fiesta para homenajearlo. Sus hinchas, nosotros y de los otros, concurrimos masivamente, sí para ayudarlo, pero más que nada para devolverle con el corazón algo de lo mucho que nos había dado. Los que lo vieron jugar, los que no, toda la familia de Huracán le dijo presente Y POR SIEMPRE GRACIAS.